COLORES EXCLUSIVOS PARA LAS FACHADAS MALLORQUINAS

Desde los tiempos más antiguos, los autóctonos de la isla de Mallorca han sabido aprovechar la luz y los recursos naturales a su alcance para realzar sus edificios y por ende la personalidad y carácter de sus pueblos.

Durante la Edad Media, el color de las fachadas mallorquinas emanaba de la propia piedra de marés o del tapial visto, que a partir del siglo VXII fueron recubiertos por una capa de cal, dando paso al uso del mortero de cal sobre fábrica de marés en la nueva edificación en el siglo XVIII.

La cal obtenida de la molienda de la roca ofrecía una variedad de colores resultante de la cantera de la cual se
extraía. Así, el espectro cromático original oscilaba entre:

Muestra color pintura dorado decopunt. Caparol

Amarillos Dorados

Cantera de Porreres

Muestra color pintura dorado decopunt. Caparol

Amarillos Pajizos

Cantera El Arenal

Muestra color pintura rojizo decopunt. Caparol

Tonos Rojizos

Cantera de Felanitx

Muestra color pintura grisaceo decopunt. Caparol

Tonos Grisàceos

Cantera de Santanyi

Muestra color pintura dorado decopunt. Caparol

Tonos Blancos

Cantera de Muro

En las ciudades, el desarrollo económico permitió usar el color como una forma arquitectónica más decorativa que tradicional; la cal se coloreaba con ocres para conseguir tonos más terrosos, con el carmín extraído de la cochinilla para lograr tonos más rosados o con añil para los azules marineros.

Los pueblos pesqueros eran también auténticos coloristas ya que empleaban el excedente de pintura de sus barcas para proteger y decorar la carpintería de sus viviendas. Como curiosidad, en algunas casas se pueden todavía apreciar en los recercados de puertas y ventanas unas pintadas de color azul índigo, cuyo origen proviene de la creencia de que este color atemorizaba a los demonios y les disuadía de entrar en la vivienda.